Prostatitis Es una enfermedad inflamatoria de la glándula prostática. Se manifiesta como micción frecuente, dolor en el pene, escroto, recto, trastornos sexuales (disfunción eréctil, eyaculación precoz, etc.), en ocasiones retención urinaria y sangre en la orina. El diagnóstico de prostatitis lo establece un urólogo o andrólogo basándose en un cuadro clínico típico y los resultados de un tacto rectal. Además, se realiza una ecografía de la próstata y cultivo de secreciones prostáticas y orina. El tratamiento es conservador: terapia con antibióticos, inmunoterapia, masaje de próstata, corrección del estilo de vida.
Información general
La prostatitis es una inflamación de la glándula seminal (próstata): la próstata. Es la enfermedad más común del sistema genitourinario en los hombres. Afecta con mayor frecuencia a pacientes de entre 25 y 50 años. Según diversos datos, la prostatitis afecta entre el 30 y el 85% de los hombres mayores de 30 años. Posible formación de abscesos en la próstata, inflamación de los testículos y apéndices, que amenaza con la infertilidad. La infección ascendente conduce a la inflamación de las partes superiores del sistema genitourinario (cistitis, pielonefritis).
La patología se desarrolla con la penetración de un agente infeccioso que ingresa al tejido prostático desde los órganos del sistema genitourinario (uretra, vejiga) o desde un foco inflamatorio remoto (neumonía, influenza, dolor de garganta, furunculosis).

Causas de la prostatitis
Staphylococcus aureus, Enterococcus, Enterobacter, Pseudomonas, Proteus, Klebsiella y E. Coli pueden actuar como agentes infecciosos en casos agudos. La mayoría de los microorganismos pertenecen a la flora condicionalmente patógena y causan prostatitis solo en presencia de otros factores predisponentes. La inflamación crónica suele deberse a asociaciones polimicrobianas.
El riesgo de desarrollar la enfermedad aumenta con hipotermia, antecedentes de infecciones específicas y afecciones acompañadas de congestión en el tejido prostático. Se identifican los siguientes factores predisponentes:
- Hipotermia general (única o permanente, asociada a las condiciones laborales).
- Estilo de vida sedentario, profesión que obliga a la persona a estar sentada durante mucho tiempo (operador de ordenador, conductor, etc.).
- Estreñimiento constante.
- Alteraciones en el ritmo normal de la actividad sexual (actividad sexual excesiva, abstinencia prolongada, eyaculación incompleta durante las relaciones sexuales "habituales" sin connotaciones emocionales).
- La presencia de enfermedades crónicas (colecistitis, bronquitis) o focos infecciosos crónicos en el organismo (osteomielitis crónica, caries no tratadas, amigdalitis, etc.).
- Enfermedades urológicas pasadas (uretritis, cistitis, etc.) y enfermedades de transmisión sexual (clamidia, tricomoniasis, gonorrea).
- Condiciones que provocan la supresión del sistema inmunológico (estrés crónico, nutrición irregular y deficiente, falta regular de sueño, sobreentrenamiento en deportistas).
La congestión en el tejido prostático juega un papel decisivo en la aparición de prostatitis. La interrupción del flujo sanguíneo capilar provoca un aumento de la peroxidación lipídica, hinchazón, exudación del tejido prostático y crea las condiciones para el desarrollo de un proceso infeccioso.
Síntomas de prostatitis
prostatitis aguda
Hay tres etapas de prostatitis aguda, que se caracterizan por la presencia de un determinado cuadro clínico y cambios morfológicos:
- catarral agudo. Los pacientes se quejan de micción frecuente, a menudo dolorosa, dolor en el sacro y el perineo.
- folicular agudo. El dolor se vuelve más intenso, a veces se irradia al ano y se intensifica durante la defecación. Es difícil orinar, la orina sale en un chorro fino. En algunos casos, se observa retención urinaria. Lo típico es fiebre baja o hipertermia moderada.
- parenquimatoso agudo. Intoxicación general grave, hipertermia hasta 38-40°C, escalofríos. Trastornos disúricos, a menudo retención urinaria aguda. Dolor agudo y punzante en el perineo. Dificultad para defecar.
prostatitis crónica
En casos raros, la prostatitis crónica se convierte en el resultado de un proceso agudo; sin embargo, como regla general, se observa un curso principalmente crónico. La temperatura ocasionalmente sube a niveles subfebriles. El paciente nota dolor leve en el perineo, malestar al orinar y defecar. El síntoma más característico es la escasa secreción de la uretra durante la defecación. La forma principalmente crónica de la enfermedad se desarrolla durante un período de tiempo significativo. Está precedido por prostatosis (estancamiento de sangre en los capilares), que gradualmente se convierte en prostatitis abacteriana.
La prostatitis crónica es a menudo una complicación del proceso inflamatorio causado por el agente causante de una infección específica (clamidia, tricomonas, ureaplasma, gonococo). Los síntomas de un proceso inflamatorio específico en muchos casos enmascaran las manifestaciones de daño a la próstata. Puede haber un ligero aumento del dolor al orinar, dolor leve en el perineo, escasa secreción de la uretra durante la defecación. Un pequeño cambio en el cuadro clínico a menudo pasa desapercibido para el paciente.
La inflamación crónica de la próstata puede manifestarse por sensación de ardor en la uretra y el perineo, disuria, disfunción sexual y aumento de la fatiga general. La consecuencia de los trastornos de potencia (o el miedo a estos trastornos) suele ser depresión mental, ansiedad e irritabilidad. El cuadro clínico no siempre incluye todos los grupos de síntomas enumerados; varía entre diferentes pacientes y cambia con el tiempo. Hay tres síndromes principales característicos de la prostatitis crónica: dolor, disuria y trastornos sexuales.
No hay receptores del dolor en el tejido prostático. La causa del dolor en la prostatitis crónica es la participación casi inevitable de las vías nerviosas en el proceso inflamatorio debido a la abundante inervación de los órganos pélvicos. Los pacientes se quejan de dolor de diversa intensidad, desde un sueño leve y doloroso hasta un sueño intenso y perturbador. Hay un cambio en la naturaleza del dolor (aumentando o debilitando) durante la eyaculación, la actividad sexual excesiva o la abstinencia sexual. El dolor se irradia al escroto, sacro, perineo y, a veces, a la región lumbar.
Como resultado de la inflamación en la prostatitis crónica, el volumen de la próstata aumenta, comprimiendo la uretra. La luz del uréter disminuye. El paciente experimenta frecuentes ganas de orinar y una sensación de vaciado incompleto de la vejiga. Como regla general, los fenómenos disúricos se expresan en las primeras etapas. Luego se desarrolla una hipertrofia compensatoria de la capa muscular de la vejiga y los uréteres. Los síntomas de disuria se debilitan durante este período y luego aumentan nuevamente con la descompensación de los mecanismos de adaptación.
En las etapas iniciales, puede desarrollarse dispotencia, que se manifiesta de manera diferente en diferentes pacientes. Los pacientes pueden quejarse de erecciones nocturnas frecuentes, pérdida del orgasmo o deterioro de la erección. La eyaculación acelerada se asocia con una disminución en el nivel umbral de excitación del centro orgásmico. El dolor durante la eyaculación puede provocar el rechazo de la actividad sexual. Posteriormente, las disfunciones sexuales se vuelven más pronunciadas. En una etapa avanzada, se desarrolla impotencia.
El grado del trastorno sexual está determinado por muchos factores, incluida la constitución sexual y el estado de ánimo psicológico del paciente. La pérdida de potencia y la disuria pueden deberse tanto a cambios en la próstata como a la sugestionabilidad del paciente, quien, si se le diagnostica prostatitis crónica, espera el inevitable desarrollo de trastornos sexuales y urinarios. La dispotencia psicógena y la disuria se desarrollan con especial frecuencia en pacientes sugestionables y ansiosos.
La impotencia y, a veces, la amenaza misma de posibles trastornos sexuales, es difícil de tolerar para los pacientes. A menudo hay un cambio de carácter, irritabilidad, mal humor, preocupación excesiva por la propia salud e incluso “enfermedad”.

Clasificación
En la urología moderna no existe una clasificación uniforme de la enfermedad. Sin embargo, los médicos en ejercicio prefieren esta opción para clasificar el proceso inflamatorio en la próstata:
Según el curso de la enfermedad:
- Prostatitis aguda. Representa más del 50% de los casos de la enfermedad en personas no mayores de 30 a 35 años.
- Opción crónica. Se considera una categoría sin edad. No se manifiesta por mucho tiempo; el impulso para su desarrollo es un resfriado o una infección.
Por el motivo que provocó la patología:
- La inflamación bacteriana de la glándula prostática predomina en hombres menores de 40 años, ocurre en el contexto de la ecografía y no se extiende más allá de los límites del órgano.
- Cambios patológicos no bacterianos en la glándula, predominantemente crónicos.
- La inflamación viral de la próstata se caracteriza por un curso agudo que afecta a toda la zona genital.
Según la naturaleza de los cambios estructurales en la glándula prostática:
- La prostatitis fibrosa se caracteriza por un rápido crecimiento irreversible de la glándula y requiere una intervención radical. Clínicamente se parece al adenoma de próstata.
- La inflamación calculosa de la próstata se produce debido a la formación de cálculos dentro de la próstata. Considerado como un presagio de cáncer.
- La prostatitis congestiva, consecuencia de un estilo de vida sedentario, se diagnostica en uno de cada dos pacientes.
Signos de la enfermedad
Si un hombre descubre al menos dos de los siguientes síntomas de prostatitis, debe comunicarse inmediatamente con un especialista calificado:
- Trastorno de la micción con aparición de un chorro de orina débil e intermitente, inusualmente corto, que provoca salpicaduras, dificultad y dolor antes de orinar. La necesidad frecuente de vaciar la vejiga ocurre principalmente por la noche.
- El dolor, que se localiza en la parte inferior del abdomen, se irradia al escroto, el perineo y el recto.
- Disfunción sexual.
- Problemas con la eyaculación, cambios en los espermatozoides (consistencia, cantidad).
Complicaciones
En ausencia de un tratamiento oportuno de la prostatitis aguda, existe un riesgo significativo de desarrollar un absceso de próstata. Cuando se forma un foco purulento, la temperatura corporal del paciente aumenta a 39-40°C y puede volverse agitada. Los períodos de fiebre se alternan con escalofríos intensos. El dolor agudo en el perineo dificulta la micción e imposibilita la defecación.
El aumento de la inflamación de la próstata provoca retención urinaria aguda. En casos raros, el absceso se rompe espontáneamente hacia la uretra o el recto. Cuando se abre, aparece en la uretra orina purulenta y turbia con un olor acre desagradable; cuando se abren, las heces contienen pus y moco en el recto.
La prostatitis crónica se caracteriza por un curso ondulatorio con períodos de remisiones prolongadas, durante los cuales la inflamación de la próstata está latente o se manifiesta con síntomas extremadamente escasos. Los pacientes a los que no les molesta nada a menudo interrumpen el tratamiento y recurren sólo si surgen complicaciones.
La propagación de la infección a lo largo del tracto urinario provoca la aparición de pielonefritis y cistitis. La complicación más común del proceso crónico es la inflamación de los testículos y el epidídimo (epdidimoorquitis) y la inflamación de las vesículas seminales (vesiculitis). El resultado de estas enfermedades suele ser la infertilidad.
Diagnóstico
El cuadro clínico característico simplifica el proceso de diagnóstico de prostatitis aguda y crónica. Es obligatorio:
Tratamiento de la prostatitis
Tratamiento de la prostatitis aguda
Los pacientes con un proceso agudo no complicado son tratados por un urólogo de forma ambulatoria. En caso de intoxicación grave o sospecha de un proceso purulento, está indicada la hospitalización. Se lleva a cabo terapia antibacteriana. Los medicamentos se seleccionan teniendo en cuenta la sensibilidad del agente infeccioso. Se utilizan ampliamente antibióticos que pueden penetrar bien en el tejido de la próstata y actuar sobre él.
Con el desarrollo de retención urinaria aguda debido a la prostatitis, se recurre a la instalación de una cistostomía en lugar de un catéter uretral, ya que existe el peligro de que se forme un absceso prostático. Cuando se desarrolla un absceso, se realiza una apertura endoscópica transrectal o transuretral del absceso.
Tratamiento de la prostatitis crónica.
El tratamiento de la prostatitis crónica debe ser integral e incluir terapia etiotrópica, fisioterapia y corrección de la inmunidad:
- Terapia con antibióticos. Al paciente se le prescriben ciclos prolongados de medicamentos antibacterianos (durante 4 a 8 semanas). La selección del tipo y la dosis de los medicamentos antibacterianos, así como la determinación de la duración del tratamiento, se realizan de forma individual. El medicamento se selecciona en función de la sensibilidad de la microflora según los resultados del cultivo de orina y secreciones de próstata.
- Masaje de próstata. El masaje de glándulas tiene un efecto complejo sobre el órgano afectado. Durante el masaje, la secreción inflamatoria acumulada en la próstata se comprime en los conductos, luego ingresa a la uretra y se elimina del cuerpo. El procedimiento mejora la circulación sanguínea en la próstata, lo que minimiza la congestión y asegura una mejor penetración de los fármacos antibacterianos en el tejido del órgano afectado.
- Fisioterapia. Para mejorar la circulación sanguínea se utiliza la exposición al láser, ondas ultrasónicas y ondas electromagnéticas. Si es imposible realizar procedimientos fisioterapéuticos, al paciente se le prescriben microenemas medicinales calientes.
En caso de inflamación crónica y prolongada, está indicada la consulta con un inmunólogo para elegir las tácticas de la terapia inmunocorrectora. El paciente recibe recomendaciones para cambios en el estilo de vida. Realizar ciertos cambios en el estilo de vida de un paciente con prostatitis crónica es una medida tanto terapéutica como preventiva. Se recomienda al paciente normalizar el sueño y la vigilia, ajustar la dieta y realizar una actividad física moderada.

Tratamiento de la prostatitis aguda
La prostatitis aguda requiere reposo en cama, una dieta especial sin sal y reposo sexual.
Métodos de tratamiento del curso:
- El tratamiento más eficaz para la prostatitis es la terapia etiotrópica. Si la base de la prostatitis es una infección, la prioridad es un tratamiento con agentes antimicrobianos, que alivian las manifestaciones de inflamación.
- El síndrome de dolor se alivia con analgésicos, antiespasmódicos, supositorios rectales y microenemas con soluciones tibias de analgésicos. Se pueden utilizar AINE.
- Los inmunoestimulantes, inmunomoduladores, enzimas, complejos vitamínicos y una combinación de microelementos han demostrado su eficacia.
- Los métodos fisioterapéuticos solo son posibles en la etapa subaguda de la enfermedad. Mejoran la microcirculación y aumentan la inmunidad: UHF, microondas, electroforesis, láser, magnetoterapia.
- El masaje es otro método eficaz para influir en la próstata. Abre los conductos, normaliza la circulación sanguínea en el escroto y la pelvis.
- La retención aguda de filtrado renal se puede corregir mediante cateterismo y cistostomía con trócar.
- El proceso purulento implica una intervención quirúrgica.
- Consultas de psicólogo.
Métodos de tratamiento para la prostatitis.

La terapia antibacteriana es más eficaz para tratar la prostatitis. También se pueden utilizar medicamentos herbarios, inmunocorrectores y medicamentos hormonales según lo prescrito por un médico.
En ausencia de síntomas agudos, la prostatitis se puede tratar con fisioterapia. En caso de abscesos y supuraciones se recomienda la intervención quirúrgica.
Tratamiento con drogas
El tratamiento de la prostatitis mediante terapia antibacteriana debe comenzar con un cultivo bacteriano, cuyo objetivo es evaluar la sensibilidad del organismo a este tipo de antibióticos. Si hay problemas para orinar, el uso de medicamentos antiinflamatorios da un buen resultado.
Los medicamentos se toman en tabletas, en casos agudos, en forma de gotero o por vía intramuscular. Los supositorios rectales son eficaces para tratar las formas crónicas de prostatitis: con su ayuda, los medicamentos alcanzan sus objetivos más rápidamente y tienen un efecto mínimo en otros órganos.
Los anticoagulantes y los antiinflamatorios también han demostrado su eficacia.
Terapia antibacteriana
Los antibióticos son un remedio eficaz en la lucha contra la prostatitis bacteriana. Para lograr el efecto deseado y no dañar el cuerpo, la elección del medicamento, la dosis y el régimen de tratamiento debe ser realizada por un médico. Para seleccionar correctamente los medicamentos más eficaces, deberá averiguar qué tipo de patógeno causó la prostatitis y también realizar pruebas de tolerancia al paciente a los antibióticos de un grupo en particular.
Los antibióticos del grupo de las fluoroquinolonas han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la prostatitis crónica. Su acción tiene como objetivo suprimir las infecciones bacterianas y fortalecer la propia inmunidad del organismo. Además, el antibiótico bacteriostático trimetoprima se recomienda para la prevención y el tratamiento de enfermedades concomitantes del sistema genitourinario.
Para tratar la prostatitis causada por micoplasma y clamidia, también se pueden tomar medicamentos del grupo de los macrólidos y las tetraciclinas, que ralentizan la propagación de la infección.
La duración de la toma de medicamentos antibacterianos es de 2 a 4 semanas. En caso de dinámica positiva, el curso podrá ampliarse.
Fisioterapia
Las técnicas fisioterapéuticas en el tratamiento de la prostatitis tienen como objetivo activar la circulación sanguínea en la zona pélvica, mejorar los procesos metabólicos en la próstata y limpiar los conductos. Si se combina la fisioterapia con la toma de antibióticos, se potencia el efecto de estos últimos.
Los principales métodos incluyen:
- terapia magnética;
- terapia con láser;
- electroforesis;
- calentamiento;
- ultrasonido;
- fangoterapia;
- irradiación de alta frecuencia;
- fisioterapia.

Uno de los métodos más antiguos, el masaje transrectal de la próstata, según las investigaciones modernas no ha demostrado su eficacia.
Tratamientos no específicos
Los métodos inespecíficos para tratar la prostatitis incluyen:
- hirudoterapia;
- ayuno terapéutico;
- acupuntura;
- dieta según el método Ostrovsky;
- alcalinización del cuerpo mediante el método Neumyvakin.
Le recomendamos encarecidamente que hable con su médico sobre todos los métodos no tradicionales para tratar la prostatitis.
Tratamiento quirúrgico
Los métodos quirúrgicos se utilizan en casos complejos y de emergencia:
- para el drenaje de abscesos purulentos, que se eliminan mediante métodos laparoscópicos mediante una punción;
- en caso de dificultad para orinar debido a daños en el tracto urinario;
- con un gran volumen del área afectada;
- con una cantidad importante de cálculos en el cuerpo de la glándula.
Los cálculos y el tejido esclerótico se eliminan mediante métodos endoscópicos. En caso de una gran zona afectada o múltiples cálculos, se recurre a la resección de la próstata.
La resección transuretral también es eficaz para la prostatitis bacteriana. De esta forma se puede reducir el riesgo de recaída.
Remedios populares

Es poco probable que los remedios caseros para el tratamiento de la prostatitis sean eficaces por sí solos, pero en combinación con medicamentos y métodos fisioterapéuticos pueden ser aplicables. Estos incluyen: productos de la apicultura, decocciones de hierbas y semillas, tinturas de ajo, jengibre, castor, verduras frescas, semillas de calabaza.
En casos agudos de la enfermedad, es necesario consultar a un médico y en ningún caso automedicarse. Si se rompe un absceso purulento, la muerte es posible.
Supositorios para la prostatitis
En el tratamiento de la prostatitis, los supositorios rectales son mucho más eficaces que las pastillas, aunque sólo sea porque el recto está mucho más cerca de la próstata, lo que significa que el medicamento actuará más rápido.
La composición de los fármacos para el tratamiento de la prostatitis puede ser completamente diferente; se prescriben para resolver un problema particular.
- Los agentes antibacterianos son especialmente eficaces para la prostatitis causada por clamidia.
- Los analgésicos se utilizan para el tratamiento sintomático; alivian bien el dolor.
- Los inmunoestimulantes ayudan a mejorar la circulación sanguínea, alivian la hinchazón y se utilizan en terapias complejas.
- Las medicinas a base de hierbas tienen un efecto leve. Ellos, al igual que las velas de los productos apícolas, se utilizan como complemento del tratamiento principal.
- Las composiciones a base de ictiol favorecen el flujo sanguíneo en la mucosa intestinal, lo que acelera la atenuación de los procesos inflamatorios y mejora ligeramente la inmunidad.
- Los productos a base de enzimas previenen la formación de tejido cicatricial. Se recomienda tomarlo como parte de una terapia compleja con antibióticos, antiinflamatorios y analgésicos.
Medicamentos auxiliares
Para el tratamiento sintomático de la prostatitis en los hombres, por ejemplo, para aliviar el dolor al orinar, también se pueden tomar antiespasmódicos, que relajan los músculos lisos y, por lo tanto, alivian rápidamente el dolor.
La salud general se promueve mediante suplementos dietéticos antiinflamatorios y anticoagulantes a base de productos apícolas, aceite de calabaza y extractos de frutos de palma.
Dieta y estilo de vida
Para el tratamiento de la prostatitis son muy importantes una dieta adecuada y equilibrada y un estilo de vida saludable. Los alimentos no deben contener alimentos picantes, fritos, salados o encurtidos. En casos agudos, el alcohol está estrictamente prohibido.
Los alimentos deben contener suficiente fibra para prevenir el estreñimiento. Se debe reducir el contenido de proteínas. Es recomendable complementar la dieta con hierbas, jengibre y pipas de calabaza.
Consecuencias de la prostatitis no tratada

Incluso si los síntomas de la prostatitis no han aparecido durante mucho tiempo, es necesario someterse a un examen regular por parte de un urólogo. La prostatitis no curada por completo puede ir acompañada de la formación de calcificaciones, que luego deberán eliminarse junto con la glándula. Los expertos confían en que no existen otras formas de eliminar o disolver los cálculos.
Además, los microorganismos patógenos pueden migrar a órganos vecinos y provocar inflamación. La prostatitis avanzada puede provocar el desarrollo de adenoma y cáncer de próstata.
Pronóstico y prevención
La prostatitis aguda es una enfermedad que tiene una marcada tendencia a volverse crónica. Incluso con un tratamiento adecuado y oportuno, la prostatitis crónica se convierte en el resultado de más de la mitad de los pacientes. La recuperación no siempre se logra, sin embargo, con una terapia correcta y consistente y siguiendo las recomendaciones del médico, es posible eliminar los síntomas desagradables y lograr una remisión estable a largo plazo en un proceso crónico.
La prevención consiste en eliminar los factores de riesgo. Es necesario evitar la hipotermia, alternar el trabajo sedentario con periodos de actividad física y comer de forma regular y nutritiva. Para el estreñimiento se deben utilizar laxantes. Una de las medidas preventivas es la normalización de la vida sexual, ya que tanto la actividad sexual excesiva como la abstinencia sexual son factores de riesgo en el desarrollo de prostatitis. Si aparecen síntomas de una enfermedad urológica o de transmisión sexual, se debe consultar a un médico lo antes posible.

























